Hoy son 24 años de Telepueblorrico y ha sido director de la Casa de la Cultura Joaquín López Gaviria durante cinco veces. Por eso digo que cualquier persona que tenga algo que ver con cultura, es decir, todas, han tenido algo que ver con Omar Obando, así sea de paso, porque anda mucho.
Otras muchas personas están guardadas en el tiempo en los programas de Telepueblorrico. Porque entre ceremonias solemnes: grados estudiantiles, desfiles cívicos, fiestas del pueblo, eventos culturales informativos y otros eventos han estado las cámaras de Omar Obando y cualquiera es capaz de recordar por eso la risa de Omar Obando y su movimiento en el baile cotidiano de las calles. Porque está detrás de las pantallas que ven los pueblorriqueños en las veredas, porque está detrás de las cámaras que filman allí donde la gente se aglomera, en un bingo, en una misa, en una obra de teatro…
Mal que bien, entre luchas, errores y un trabajo ante todo humano: Omar Obando ha hecho durante mucho tiempo un trabajo por la gestión cultural de Pueblorrico. Tiene unas fotos de antología de Pueblorrico y Telepueblorrico es, si no una escuela, sí guardián de una cierta memoria cultural y patrimonial local. Si no televisión, sí espejo.
Telepueblorrico no ha sido un proyecto de fácil sostenibilidad, es una gesta en la que han participado amigos y enemigos. Al principio los transmisores eran quemados por los rayos en El Gólgota y los subían a pie; arrastre, cargue, pare y siga. Buscando la señal Omar Obando encaramó al Cerro El Gólgota plantas pesadas y transformadores que se convirtieron a su vez en la fuente de luz de la terraza donde el Cristo se levanta crucificado en la resurrección. Omar también es amigo del templo.
Baje y mire la señal, canal 11, o llame a la finca por radioteléfono. Omar sabe que a la televisión comunitaria le han dado duro. ¿A qué propietarios seculares del país estorba lo comunitario? ¿Porqué asesinan a los líderes, cortan los recursos, retrasan los trámites, y desfalcan el erario público? Pasemos a la farándula.
Hay, finalmente, una terquedad, una persistencia con la que Omar siguió sus caminos a pesar y en contra del mito que le evocaba su madre donde le decía que todos los fotógrafos se quedaban ciegos. “Pero yo no me quiero quedar ciego, hermano”. Dice Omar, se levanta y se va veloz, como si todo hubiera sido un corte comercial.
No pude volver a hablar con él. Luego lo vi y andaba ocupado montando la parabólica, llevaba cables, iba, venía, contestaba el teléfono, salía de las farmacias, entraba en la alcaldía. La misma risa, el mismo paso incansable. Omar sabe que a la televisión comunitaria le han dado duro. ¿A qué propietarios seculares del país estorba lo comunitario? ¿Porqué asesinan a los líderes, cortan los recursos, retrasan los trámites, y desfalcan el erario público? ¿A quiénes no les gusta lo comunitario y por qué? Esto y mucho más en Telepueblorrico denuncia, el programa que me imagino si pienso en el potencial formativo de la televisión. Por lo pronto dejemos estas preguntas para un taller, el taller de la conciencia.
Nos vemos en la próxima emisión. Muchas gracias.
Nota: Señor extranjero, si está perdido en Pueblorrico, pregunte por Omar Obando. Él lo ayuda.
Orgulloso de que hayan personas como Omar en mi pueblo, que contribuyan a la cultura y a un mejor mañana.
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